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Cuando llegó, el hombre montó un espectáculo:
¡Puaaaaff! Esto no vale ni para echarlo en sensores químicos viejos, y menos para
nuestra amiga, que no bebe demasiado y tiene un fino paladar. ¡Llévatelo y tráeme otra
que sea decente! ¡No, tampoco lo tires! ¿Es que tienes escamas en tu cerebro, además
de las de tu mole! ¡Lo llevaremos a casa, se lo enseñaremos al comerciante y se lo
haremos tragar de la forma más inverosímil!
Todo esto cuando era una botella perfectamente buena que él y Adzel consumirían
más tarde en privado. La escena era parte de la atmósfera que estaba creando. Jove
debía soltar de cuando en cuando algunos truenos y relámpagos.
¿Por Qué están tus shenna asustados de nosotros? preguntó en una ocasión.
Thea se erizó.
¡No lo están! ¡No hay nada que los asuste!
(Sí, ellos debían ser Jove y ella su adoradora. Por lo menos como una primera
aproximación. Había señales de que la relación era en realidad más sutil, y existía una
figura del amo que era aún más primitiva.)
Ellos estaban siendo cuidadosos..., discretos..., sabios..., estudiándoos de antemano.
Vamos, vamos, vamos. No se enfade, por favor. ¿Cómo puedo decir cosas correctas
sobre ellos cuando no me cuenta usted nada?
No puedo ella tragó saliva y se retorció las manos . No debo.
Huyó a su camarote.
Al poco rato, Van Rijn la siguió. Podía deslizarse como el humo cuando quería. Su
puerta era impresionante y estaba cerrada, pero, cuando embarcaron, él había
conservado un botón en su oreja, oculto por los rizos. Era un amplificador de sonido
transistorizado, construido a la manera de los sonotones del período anterior al del
desarrollo de las técnicas regenerativas del oído. Durante un rato escuchó sus sollozos, ni
conmiserativo ni cínico. Aquello confirmaba que ella se estaba rindiendo
psicológicamente. No se rendiría, no en los pocos días de viaje que quedaban. Pero
cedería terreno, si él avanzaba con cuidado.
Al día siguiente se dedicó a ponerla alegre, y en la siguiente cena consiguió
emborracharla ligeramente a los postres. Adzel se marchó tranquilamente y se pasó
media hora en el panel central de control, ajustando el color y la intensidad de las luces
del salón. Estas se fueron convirtiendo en una romántica penumbra muy lentamente, de
forma que Thea no lo advirtiese. Van Rijn había traído un tocadiscos, para que pudiera
disfrutar con la música mientras cenaban. «El programa de esta noche» recorría un
calculado conjunto de piezas como La última Primavera, La, Ci Darem La Mano, ¡saldes
Liebestod, Londonderry Air, Evenstar Blues. No le dijo a ella los nombres. La pobre
criatura estaba tan alejada de su propia especie que no significarían nada para ella. Pero
debieron tener su influencia.
No tenía intenciones físicas con respecto a la mujer. (No es que le hubiera importado.
Era, aunque no bella, aunque no tan rellenita como a él le gustaban, bastante atractiva
a pesar de su severo traje blanco ahora que se había relajado. El interés resaltaba sus
rasgos de finos huesos y encendía aquellos ojos verdes, realmente hermosos. Cuando
hablaba sin otro propósito que el simple placer de hablar con un humano, su voz se
enronquecía.) Cualquier intento de aquel tipo hubiera despertado sus defensas. Estaba
intentando una clase de seducción más sofisticada y vital.
...ellos nos criaron decía ella ensoñadoramente . Oh, ya sé el argot terrestre. Sé
que nos dieron personalidades anormales. Pero, Nicholas, honradamente, ¿cuál es la
norma? Es cierto que somos distintos de los demás humanos. Pero la naturaleza humana
es plástica. No creo que puedas llamarnos a nosotros más condicionados que tú lo estás
por haber sido educado en una determinada tradición. Estamos sanos y somos felices.
Van Rijn elevó una ceja.
¡Lo somos! dijo ella con más fuerza, enderezándose en el asiento de nuevo .
Estamos felices y orgullosos de servir a nuestros..., nuestros salvadores.
La dama protesta demasiado, pienso yo murmuró él.
¿Qué?
Un verso en antiguo ánglico. No lo reconocerías. La pronunciación ha cambiado.
Quiero decir que me siento muy interesado. Nunca habías hablado con nadie
anteriormente de tu historia, la avería de la nave y todo eso.
Bueno, se lo dije a Dave Falkayn cuando..., cuando estuvo con nosotros.
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